Tercer Duelo
El ser, el estar y el hacer son los verbos que nos hacen diferentes del restos de las especies, no los verbos en si, sino el significado que revisten para el ser humano, la conciencia de ser, estar o hacer es lo que nos particulariza, nos hace únicos, nos diferencia. Somos iguales pero diferentes, somos comunes y al mismo tiempo especiales, pertenecemos a una misma categoría, pero todos somos únicos.
Esta extraordinaria peculiaridad de nuestra existencia se define en función de la conciencia de estos verbos.
El ser nos permite mirar hacia nuestro interior, el estar nos ubica en una dimensión espacio/temporal y el hacer nos permite observar el exterior, el entorno y el otro.
Soy en la medida que estoy y hago
Estoy en la medida que soy y hago
Hago en la medida que estoy y soy...
Todo esto puede sonar a un lugar común repetido en un libro de autoayuda, pero necesito plantearlo antes de abordar el tercer duelo, el duelo profesional.
Cuando te ves forzado a salir de tu país, tu vida profesional desaparece, tus logros, tus reconocimientos se esfuman. De pronto tus años de formación, tu experiencia laboral, tu ámbito profesional se desvanecen.
En un momento, en apenas unas horas de vuelo, dejas de ser lo que eras, dejas de hacer lo que hacías y dejas de estar dónde estabas, de repente empiezas a difuminarte.
Como al inicio de todo duelo sientes que lo que vives no es real, que es sólo un mal sueño. Te preguntan qué eres o qué haces y sin dudarlo indicas tu profesión. Hablas de ella en presente, hablas con propiedad de todo lo relacionado con tu área... Opinas, discutes, argumentas, planteas como el experto que te consideras. No quieres darte cuenta que todo ha cambiado y que negarlo no va cambiar nada.
Un día te das cuenta que ya no eres eso, que ya no haces eso y que ya no estas ni en el momento, ni en el lugar donde eso tenia algún significado. Te das cuenta que has dejado de ser un referente para los demás, y entonces saltas de la negación a la rabia.
Empiezas a sentir una mezcla de ira, culpa, malestar. Acompañada a veces por momentos de alguna lucidez y conatos de aceptación. Mitigas la rabia con la aceptación, sometes el sentimiento de la perdida a un escrutinio descarnado.
Ya no eres lo que pensabas, ya no haces o ejerces tu formación y ya no estas en un ámbito conocido dónde además te reconocían.
Te debates entre el deseo de hacer lo que no haces , de ser lo que no eres y de estar donde no estas y la realidad que no asumes, la realidad que percibes como transitoria, pensando siempre:
"pronto pasara, pronto retomaré mi vida, pronto volveré a ser, a hacer y a estar donde pertenezco... "
El tiempo transcurre y el debate prosigue...
Prosigue...
Prosigue...
Prosigue...
Mucho después empiezas a acomodarte a tu situación, a buscar aspectos favorables, a sopesar las ventajas y desventajas de estar aquí y no allá en una especie de negociación entre razón y emoción, entre lo lógico y lo irracional, entre lo justo y lo injusto.
Pero el destierro de tu vida no permite cerrar duelos, cicatrizar heridas o, simplemente, consolarte con el olvido. De pronto te hundes en una ola gigantesca de depresión y nuevamente tocas fondo y das brazadas desesperadas por salir a flote, por dejar de hundirte, por poder respirar, por eliminar definitivamente ese hueco en tu estomago y ese dolor en tu corazón.
Y un día cualquiera te das cuenta que tienes que ganarte la vida como sea y donde sea, que ser, hacer y estar no esta definido por tu formación, por tu profesión.
... Eres simplemente por estar vivo
Estas simplemente por estar vivo
Haces simplemente por estar vivo...
Descubres que lo único importante es vivir y celebrar la vida.
Empiezas a aceptar, a aceptarte y aunque el destierro no permite cerrar duelos, ni cicatrizar heridas, ni siquiera consolarte con el olvido, podrás vivir en tu condición de desterrado, reconocerte como un desterrado y, al final, rehacerte, crear y celebrar tu nuevo renacer.
Pero siempre prepárate para recaer por un instante, por un segundo...
El destierro de una vida no se acaba con el duelo, su herida siempre estará abierta y olvidarlo es sólo un imposible.



Comentarios
Publicar un comentario