Enero 2020
![]() |
| Mi boceto |
Desde que salí de Venezuela mi vida se ha desdibujado, pasó de ser un cuadro perfectamente delineado a ser apenas un bosquejo, lleno de líneas confusas y borrosas donde a duras penas puedo reconocerme.
No puedo quejarme de mi situación actual, ni siquiera puedo, si me comparo con otros compatriotas, decir que es particularmente difícil. Tengo una vida no solo normal, tengo una vida mejor que normal y si miro a mi alrededor puedo hasta pensar que soy afortunada.
Pero, sin embargo no siento que encaje, no sólo en el entorno, no siento que encaje conmigo misma.
Esa sensación convive conmigo siempre, esa sensación de irrealidad, de transitoriedad esta siempre ahí, en los buenos momentos y en los malos momentos.
Estas dos ideas, ser un bosquejo de vida y una pieza que no encaja mina el ser humano que soy o que creí ser. Mina mi seguridad y mis fortalezas emocionales.
Ahora me siento disminuida, insegura, sin confianza, pero lo peor es que mi identidad también se desvanece poco a poco.
Mi vida se ha convertido en una sucesión de días, en un fluir de horas, minutos, segundos donde lo único que hago es sobrevivir.
Por escapar de esta nada en la que estoy sumergida hago cosas que nunca pensé hacer, hago esfuerzos nunca realizados. Por escapar de esta nada, en la que hay días que me ahogo, trato de vincularme con los otros de manera tan desesperada que llego a anularme.
En esa desesperación por sobrevivir, por sentirme parte de algo, por tratar de encontrarme en este naufragio actual. Me ocurre lo peor de todo, lo más terrible, no me reconozco en mi pasado, no logro reconocerme en lo que fui. Me he extraviado a tal extremo que no me reconozco en mis recuerdos.
Escindida de mi propia vida, expulsada de mi propia historia, exiliada de mis mejores momentos. Sobrevivo suspendida en el presente inmediato entre la oscuridad de un futuro incierto y un pasado borrado.



Comentarios
Publicar un comentario