Enero 13


Yo 
Inseguridad, disminución de autoestima y vulnerabilidad son las secuelas más invisibilizadas del desarraigo, frente al problema de supervivencia que es inminente, la extinción de tus fortalezas emocionales no se consideran prioritarias.
Todos los cambios que te has visto obligado a hacer, todas las pérdidas que has sufrido, toda la vida que has abandonado van minando tu ser, tu identidad y tu confianza. Tienes que buscar trabajo, tienes que adaptarte a tu nueva situación, tienes que crear mecanismos para sobrevivir en un mundo desconocido de forma tan rápida y perentoria que lo importante sucumbe frente a la inmediatez de seguir respirando.
Con un yo tambaleante y los años pesandote sales a buscar trabajo. Sales a caminar sin referentes, sales a mirar caras desconocidas. Sales a enfrentar un mundo nuevo.
Al principio no tienes conciencia de la realidad y todo lo percibes como transitorio, pasajero, un pequeño obstáculo momentáneo que te sacó del camino.
Al principio actúas como si nada hubiera pasado, como si siguieras siendo tú, como si todo estuviera intacto. 
Pasa un mes, dos, tres, cuatro y no has asimilado lo que está pasando. Pasan cinco, seis, siete, ocho y el dinero va desapareciendo y sabes que tienes que buscar trabajo. Pasan nueve, diez, once, doce y la sucesión de días se convierte en tu primer año. 
-"tengo que trabajar, en enero empiezo a buscar trabajo"
Y con la salida de los reyes magos te vistes de sonrisa y con el currículo que has elaborado minuciosamente sales a la calle. Y pasa un mes, dos, tres, cuatro y la sonrisa se desdibuja y el currículum se reelabora, eliminando todo lo importante de tu vida profesional. Pasan cinco, seis, siete, ocho y en el currículum ya no hay una profesional, hay una persona que quiere sobrevivir y ganar algo de dinero. En tu cara la sonrisa desaparece y empiezas a ostentar algo más parecido a una mueca. Pasan nueve, diez, once, doce y los días ya suman dos años. Setecientos treinta días de búsqueda, de "No" rotundos, de vida rota.
Un día agradeces el ofrecemiento de cualquier trabajo, de profesional con méritos en tu país te conviertes en cuidador, en portero, en recepcionista, en limpiador, en recolector, mesonero, barrendero... en cualquier cosa que permita seguir respirando. De la autorealizacion a la supervivencia en un triple salto mortal, que mata tu pasado, aniquila tu profesión y acaba  tu autoestima. 
Un día dejas de recordar lo que hacías y empiezas a conformarte con lo que haces. Un día te cuesta reconocerte en tu vida anterior, dejas de sentir como tuya esa vida que, apenas 730 días atrás, era tu mundo. 
Un día, ni siquiera te das cuenta que, frente al miedo de perder el trabajo, te has convertido en un ser vulnerable, inseguro dispuesto a aceptar todas las condiciones que ofrezcan, incapaz de exigir un derecho. Sentado bajo la espada de la incertidumbre tu autoestima se va derrumbando hasta convertirse en una ruina.
Hay secuelas invisibles del desarraigo, tan invisibles que los demás no entienden, no ven. Hay secuelas que solo se sienten.
¿Eres feliz? Me preguntó alguien el otro día. Antes de responder un ¡ufffff!!, profundo y largo salió de mis labios:
-"No", respondí, rotundamente No
No soy feliz, junto con la autoestima y la autoconfianza perdí también la ingenuidad. No soy feliz, ya no creo en la felicidad, no soy feliz, ahora en lo único que pienso es en seguir respirando.

- ¡Uf! Estoy agotada y cansada de buscarme en este extravío que es mi vida...

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